Recomendados por unos familiares, decidimos ir a cenar a este paraíso para el paladar situado en el municipio de Buenavista del Norte.

A pesar de nuestro momento de duda al buscar otra alternativa por miedo a que los precios fueran muy elevados, nos bastaron diez segundos de curioseo en Tripadvisor para convencernos de que teníamos que probar esas delicias que aparecían en las fotos y de las que tan bien se hablaba, (por si aún no lo saben, Abel y yo, si hay algo que nos gusta, es comer).

Una vez llegamos al restaurante,
empezaron las buenas impresiones; decoración acogedora, tranquilidad
y un trato inmejorable por parte del personal.

Tras la presentación de la carta, teníamos muy claro lo que queríamos pedir. Como entrante nos decantamos por un plato compuesto por cinco tapas de degustación, las cuales cambian cada semana. En esta ocasión pudimos degustar una carne en salsa con papas guisadas, pollo con cebolla caramelizada sobre una base de papas, escalivada acompañada de tostas de pan, garbanzas presentadas en una cazuelita de barro y unos impresionantes saquitos de queso, verduras y piña que hicieron ponerse mis ojos en blanco.

Esta última tapa he de decir que permanece en todas las degustaciones por su gran aceptación bien merecida y la cual recomendamos al 100%. Sólo por esto ya se merece que repitamos en otra ocasión.

Una vez abierto el estómago,
esperábamos impacientes por el plato principal; carrilleras de cerdo
ibérico para Abel y cordero con papas gratén y verduras para mí.
Sólo con los olores que desprendían nuestros platos supimos que no
nos íbamos a arrepentir.

Carrillera de ibérico

Cordero con verduras

Así fue, carne tierna, bien hecha y acompañamientos llenos de sabor. ¡Tanto sabor que alguno no pudo resistirse a comerse hasta el romero que decoraba el plato!

De perdidos al río fuimos a por los postres, ya no nos podían defraudar, así que nos decantamos por un cremoso de chocolate con nata y tarta de higos con crema de maracuyá. Una vez más, DELICIOSO.

Seguramente se preguntarán cómo pudimos con todo aquello para cenar pero la calidad de los productos utilizados en la elaboración de los platos, así como la intensidad de los sabores hicieron que la cena nos sentara de maravilla y que pagáramos por todo ello el precio de 65,27€ (incluyendo una cerveza Leffe, copa de vino tinto LoHer, de la Denominación de Origen Tacoronte-Acentejo, una Pepsi Light y una botella grande de agua). Un precio bien merecido y que volveríamos a pagar con los ojos cerrados.

En definitiva, 

Mar y Luna, se convirtió en uno de los mejores lugares, por no decir el mejor, para escaparse de vez en cuando y darle un capricho a nuestro paladar.

Enhorabuena a todo el equipo de Mar y Luna y HASTA PRONTO.

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